que tipos de suelos son aptos para la agricultura

El suelo agrícola forma la primordial fuente de nutrición para los cultivos. De ahí que, es indispensable conocerlo y cuidarlo.

El género de suelo que existe en una explotación agraria es un aspecto fundamental para el preciso desarrollo de los cultivos, en tanto que es la fuente desde la que la planta absorbe la mayoría de los nutrientes.

¿Cuáles son los modelos de suelos?

Si bien hemos adelantado ciertos, te compartimos cuáles son los modelos de suelos según con sus peculiaridades físicas, tal es así que en el momento en que te halles en un espacio con ciertos terrenos que leerás ahora logres comprender ‘n las funcionalidades 😉

Así como su nombre lo señala, los suelos areniscos son un género de lote formado por arena, la que está compuesta por pequeñas partículas de rocas. Por esta razón, los suelos de este tipo son poco capaces para la agricultura y, en verdad, es bien difícil que se genere el desarrollo de determinadas especies.

¿Qué géneros de suelos hay?

Los modelos de suelo asimismo se tienen la posibilidad de clasificar sabiendo su composición. Ahora, le enseñamos las primordiales especificaciones de las clases que hay.

Clasificación de las clases de suelos agrícolas

Los modelos de tierra de cultivo tienen la posibilidad de ser clasificados atendiendo a distintas especificaciones distintas, que en grupo nos dejarán hacernos un concepto de la calidad del suelo agrícola que nos encontramos examinando.

Una manera fácil de clasificar las clases de suelo sería atendiendo a sus especificaciones físicas y sus especificaciones químicas. Un análisis químico de la tierra puede arrojar luz sobre ciertos datos atrayentes como tienen la posibilidad de ser el pH, la proporción de materia orgánica o el contenido de ciertos elementos químicos claves para el acertado desempeño fisiológico de los vegetales.

Suelos limosos

Esta clase de suelo es común en las camas de los ríos. Los suelos limosos se identifican por retener realmente bien el agua y los nutrientes. Pero el agua no llega a acumularse como en los suelos arcillosos. Son mucho más simples de cultivar que los areniscos y arcillosos, puesto que combina las virtudes de los dos suelos, pero sin tener sus desventajas.

En los suelos limosos se tienen la posibilidad de plantar la mayor parte de cultivos y conseguir un desempeño altísimo, salvo los que precisan condiciones secas para lograr realizarse.

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