la experiencia de la agricultura con el rio ebro

SOSTENIBILIDAD DESDE EL RÍO, ETAPA 24

No bajar la guarda

No obstante, ha insistido en que «no bajar nada» terminantemente la crecida es requisito sostener todos y cada uno de los resortes y todos y cada uno de los instrumentos preparados para ser empleados”.

Recordó que cerca de quinientos de efectivos de todas y cada una de las gestiones implicadas prosiguen haciendo un trabajo para eludir dolencias durante la ribera.

El río Ebro a su paso por Aragón

En Aragón, el secretario general de Unión de Pequeños Labradores (UPA), José Manuel Roche, charla de 20.000 hectáreas asoladas en esta zona.

Roche ha calificado que la situación está «mal y va a peor», puesto que en los próximos tres o 4 días la crecida estimamos que es aún mayor durante los 120 km del Ebro que transcurren por esta autonomía.

Un ingeniero puesto en compromiso

Jorge Hernández es hijo de labradores de las Cinco Villas, una región de desierto regada por el canal de las Bardenas. Sus tierras pasaron de ser de cereal, viñedo y almendro a generar horticultura, maíz y alfalfa. Se realizó ingeniero agrónomo, en la Facultad de Valencia, y confiesa que fue en l’Horta de esta localidad donde comenzó a entender y contemplar la buena relación del agricultor con la naturaleza. A fines de los ochenta trabajaba en proyectos de regadío para agricultura usual, y tuvo una revelación en los Monegros, el mayor desierto de España, en el este de Zaragoza localidad, entre el Cinca y el Gálogo. Es la región con una evaporación despiadado.

agricultor

En ese instante diseñaba proyectos para regar el flanco sur, mucho más por debajo de la sierra de Alcubierre. Eran las tres y media de un día de verano en Candasnos, una paella verdaderamente comentando, a mucho más de 40 grados. Le daba vueltas a la cabeza el diseño. Y entró en un estado de sopor, en el que apreciaba la dilatación de sus venas. Comenzó a conocer el espejismo del desierto, una vibración que semeja realizar tremer la tierra.

Jorge llamó a este fenómeno el Hechizo del Desierto. Se propuso qué género de agricultura podía hacerse aquí. Y comenzó a imaginar los desiertos de California y de Israel, zonas áridas afines a los Monegros. Y recordó las expresiones de Joaquín Costa, «el agua redime el desierto». Pero hay que llevarlo a cabo de manera cuidadosa, no deban regarse tierras inapropiadas, que cuesten un sobreesfuerzo posterior.

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