la agricultura de cataluña es de regadiu o de seca

por Jaume Lloveras. Dr. Ingeniero Agrónomo, Catedrático de Producción Vegetal. Directivo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria. Facultad de Lleida.

En los últimos días, con relación a el polémico trasvase de aguas del Segre hacia Barcelona, ​​hemos leído comentarios en medios sobre la utilización del agua de la agricultura de Ponent. Desde la Facultad de Lleida y como conocedor del territorio, de su agricultura y desde una visión científica y técnica deseo llevar a cabo los próximos comentarios:

El mapa se ha elaborado desde la col· ción entre el IRTA, el CREAF, el CTFC, el ICGC y el Departamento de Agricultura de la Generalidad de Cataluña.

Este mes de junio se ha anunciado en la sede del Institut d’Estudis Catalans en Barcelona, ​​y con el acompañamiento de su filial, la Institución Catalana de Estudios Agrarios (ICEA), el mapa de las reservas de carbono orgánico en los suelos agrícolas de Cataluña.

campo

Este mapa «nos dejará ver los cambios en la aptitud de los suelos para amontonar carbono, si nuestros suelos agrícolas van a tener un papel importante de mitigación del cambio climático, y cuáles deberán ser las técnicas de cultivo mucho más correctas», dice Jordi Vayreda, estudioso del CREAF. Por término medio, los suelos agrícolas catalanes —charlamos siempre y en todo momento los primeros 30 cm superficiales— poseen unos 4,9 kg C/m2 (kg de carbono orgánico por metro cuadrado). Esto piensa que en toda Cataluña haya un depósito de prácticamente 48 millones de toneladas repartidas entre los 9.830 km² de cultivos de nuestro territorio. Un valor que equivale a todo el dióxido de carbono (CO2) que se emite en 4 años en Cataluña, según el inventario de emisiones de gases de efecto invernadero en Cataluña del 2015. “No es un número nada insignificante, ya que corresponde al 33% de la área del país y ayuda al papel mitigador que las COP 21 y 22 asignaron a la agricultura”, añade Robert Savé, estudioso del IRTA.

Las tierras arables, más que nada dedicadas a cultivos de secano como los cereales, son las mucho más amplias y las que amontonan por consiguiente mucho más carbono orgánico total (un 53,9%). En cambio, los arrozales —que llenan solo 200 km² concentrados en el delta del Ebro y el Empordà— y los pastos en empleo por los rebaños —con una extensión de 340 km² en toda Catalunya— son los que mucho más carbono orgánico retienen por m2.

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