impacto de la agricultura intensiva en el suelo canteras

El estudio revela que el trabajo de la cantera, donde se cortaron unos mil moais, habría enriquecido el suelo con fósforo y otros minerales, progresando las condiciones para la producción de plantas de empleo familiar. La excavación en las canteras para el corte de las esculturas en la Isla de Pascua (Rasura Nui) fertilizó el suelo y dejó desde hace tiempo el cultivo de papa dulce, plátanos, mahute, calabazas y otras especies alimenticias en la isla chilena, según un producto en la edición de noviembre de la gaceta Journal of Archaeological Science. «Exactamente el mismo trabajo de la cantera, donde se cortaron unos mil mois durante por lo menos 500 años, enriqueció el suelo con fósforo y otros minerales, progresando las condiciones para la producción de plantas de empleo familiar», explicó arqueólogo José Miguel Ramírez Aliaga, de la Facultad Playa Ancha, en Valparaíso.

Ramírez formó una parte del aparato en todo el mundo encabezado por Sarah Sherwood, del Departamento de Tierra y Sistemas Ambientales en la Facultad del Sur (Tennessee), que halló un espacio de horticultura en la cantera Rano Raraku, de Rasura Nui. Rano Raraku es la cantera de la que se extrajeron las rocas para recortar las estatuas colosales conocidas como moais y los científicos centraron su atención en entre los solo tres moais de la isla donde se encontró un grupo espeso de fundamentos jeroglíficos. «Nuestros desenlaces afirman la existencia de un paisaje cultivado en las vertientes interiores sur y este de Rano Raraku desde el siglo XIV y hasta principios del siglo XIX», señaló el estudio. A lo largo de este periodo de transformación social y política y cambios en la utilización de la tierra, en toda la isla se desarrollaron huertas que requerían empleo profundo de mano de obra para acrecentar la eficacia conforme la fertilidad del suelo reducía en el contexto de la deforestación, y quizás una sequía. «Todas y cada una de las plantas de empleo familiar fueron introducidas por los colonizadores polinésicos, lo que significó el traslado y adaptación de especies del trópico a una isla pequeña y increíblemente apartada en un tiempo subtropical», explicó Ramírez. «No entendemos cuánto tiempo requirió ese desarrollo de colonización, preciso para generar una cantidad bastante de excedentes para sostener una sociedad jerarquizada, con jefes, curas, y una pluralidad de expertos sostenidos por la agricultura intensiva de tubérculos», va añadir Los colonizadores polinésicos introdujeron su árbol sagrado, el mako’i, que usaron en especial para la confección de tabletas grabadas con una escritura jeroglífica todavía indescifrada (ronquido rongo), y el mahute, el arbusto que les servía para a la confección de la indumentaria.

agricultora

«La eficacia del suelo dentro del cráter facilitó su empleo agrícola hasta tiempos históricos, otra prueba en oposición a la obsoleta imagen del colapso del ecosistema y la caída de la civilización desde la sobreexplotación de sus pocos elementos», comentó Ramírez . Damnificados por una sequía prolongada “los isleños supieron desarrollar técnicas para resguardar las plantas y sostener la producción agrícola, creando circuitos circulares de piedra (manavai) para resguardar las plantas altas del viento, y jardines de piedra para sostener la humedad del suelo, en los tubérculos”. La excavación hasta la base del moái en Rano Raraku dejó ver que fue puesto en un nicho excavado en especial a fin de que se sostuviera parado en la base de la vertiente, con objetivos probablemente rituales, explicó el arqueólogo chileno. «La intensa actividad socia a este moái se ubica entre los años 1500 y 1700 AD, hacia el desenlace de la temporada megalítica y el comienzo de la crisis ambiental», añadió. «La eficacia del suelo del cráter dejó mantener considerablemente más tiempo a una agricultura intensiva».

Estudio de las enmiendas orgánicas

Los estudios de este aparato de la Escuela Superior de Ingeniería de Almería van bastante alén de la observación de los cambios producidos en el suelo con el enmienda. Sino arrancan en nuestra composición de este compuesto, en tanto que efectúan “análisis físicos, químicos, biológicos y microbiológicos”, para entender las características de estos artículos y deducir los cambios que originarán en los suelos.

Su trabajo sobre el estudio de suelos se encauza a través del Laboratorio de Microbiología de Suelos, que ellos mismos dirigen en el marco del Centro de Investigación en Agrosistemas Intensivos Mediterráneos y Biotecnología Agroalimentaria (CIAMBITAL), al que está adscrito al laboratorio. Efectúan estudios de la metagenómica del suelo, desde el análisis del ADN de los microorganismos que viven en él, un campo con muchas opciones de app tanto por su eficiencia y sensibilidad.

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