impactes negatius de la agricultura sobre l’atmosfera per a nens

2015 fue un año definitivo para el multilateralismo y el avance sostenible. Bajo el paraguas de ONU, se alcanzan el Acuerdo de París sobre el cambio climático y la Agenda 2030 para el Avance Sostenible y sus 17 Objetivos de Avance Sostenible (ODS). Los dos pactos distribuyen una dirección y un emprendimiento político apoyado en distintas formas de cooperación y alianzas que se orquesten hacia las pretensiones concretas de cada país. Además de esto, los dos están apoyados por la enorme mayoría de los países en el mundo entero.

Estos 2 acuerdos no solo tienen varios objetivos interconectados, sino ponen de relieve que se precisan mutuamente. La Agenda 2030 manifiesta que no es sostenible garantizar el ingreso universal a todos y cada uno de los servicios fundamentales, introduciendo la salud, la educación, el agua, la energía y los alimentos, sin fijar las causas que produzcan la puerta de inseguridad, tanto en concepto de desigualdades sociales como de humillación del tiempo y de la biodiversidad. Por otro lado, eludir esta humillación ambiental socia al calentamiento global solo se interpreta si está relacionado a la creación de una sociedad mucho más equitativa, que dé una contestación universal a las pretensiones básicas de avance. Su viabilidad técnico-económica está condicionada a la implantación de cambios profundos y sin precedentes en todos y cada uno de los sistemas de la sociedad, introduciendo cambios en los modelos de consumo y producción 1 — AR5, IPCC, 2014 . Se necesita, indudablemente, un cambio de modelo energético que reemplace de forma masiva a las energías fósiles por energías renovables. Pero esto no es bastante, en tanto que muchas de estas energías asimismo se asocian a procesos que necesitan elementos que son finitos y que a lo largo de su ciclo vital prosiguen afectando al tiempo. Por consiguiente, aparte del contenido de carbono, es requisito volver a pensar los servicios energéticos y su eficacia para lograr reducir el consumo de energía, materiales y agua en un planeta que está medrando demográficamente y que tiene un déficit agudo de avance. Al fin y al cabo, es un reto que lleva a un replanteamiento del modelo de sociedad en el que vivimos y del modelo al que aspiran los países emergentes y en vías de avance. La oportunidad de caer en un neocapitalismo verde que no respete los derechos humanos ni busque la igualdad y la justicia climática se revela como un riesgo en un sendero que busca una resiliencia climática reforzada, del que una aceptable salvaguarda sería el cumplimiento de los ODS, de exactamente la misma lo serían frente a un totalitarismo dictatorial representando a la sostenibilidad.

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