en que se parece la agricultura y la ganaderia extensivas

El mes pasado de septiembre nuestro compañero Pedro M. Herrera, coordinador del área de Ganadería de la Fundación y facilitador de la Interfaz por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo, publicó adjuntado con Patricia Dopazo Gallego, coeditora de la publicación Soberanía Alimenticia, un producto en El Salto basado en la cuestión de la ganadería: entre las situaciones animalistas y las de la industria cárnica.

La iniciativa que lanzan desde un análisis sobre la demanda y el consumo de hoy de la carne en España es una reflexión sobre el encontronazo popular, medioambiental y económico del consumo de carne. De carnes, deberíamos decir, por el hecho de que lo que Pedro y Patricia nos trasladan con una definitiva claridad es que sólo algunas de las carnes son iguales. Frente ciertas tendencias en nutrición y los mensajes lanzados desde campos próximos al animalismo, que nos señalan a una reducción radical o erradicación del consumo cárnico; la agroindustria mucho más insaciable está expandiendo de manera exponencial su negocio instalando macrogranjas, proyectos que reiben una muy fuerte crítica desde extensos ámbitos –por su encontronazo ambiental, popular y económico– y han favorecido, por poner un ejemplo, el surgimiento de la Organizadora Estatal Stop Ganadería Industrial.

Ya que la experiencia es que salvo que el Estado tenga verdaderamente la aptitud de conducir un área cuidada, estas áreas protegidas se transforman en lo que se conoce como “parques al papel”

¿De qué manera marchan las “reservas extractivas” de Brasil? ¿Es un modelo afín?

Sí, es otro caso fundamental, que verdaderamente son 2 casos diferentes. Hay las reconocidas reservas extractivas que son, más que nada, reservas para los siringueros, es decir la multitud que explota el látex de los árboles naturales de caucho, que fue todo el movimiento del popular Chaval Mendes. La otra es que últimamente, en el gobierno de Lula da Silva, se brindaron muchas “Áreas de Avance Sustentable” que son áreas protegidas, pero donde hay un manejo campesino o de comunidades forestales en las áreas protegidas que tienden a ser mucho más distintos . Es una mezcla de algo de aprovechamiento forestal, algo de cultivos agrícolas, algo de pesca, pero donde la red social se compromete a proseguir las reglas de no deforestar enormes áreas.

La discusión no es estar a favor o no del campo ganadero, esta falsa dicotomía es fruto de la manipulación del enfrentamiento político.

Las afirmaciones del ministro de consumo Alberto Garzón en oposición a las macrogranjas ahora favor de la ganadería extensiva han provocado un profundo enfrentamiento sobre los diferentes modelos de ganadería. Desde el Centro de Estudios Rurales y Agricultura En todo el mundo (CERAI) reafirman su apuesta por el modelo de ganadería extensiva, que «piensa una opción alternativa real y eficaz», afirman desde la entidad. «Los impactos negativos de la ganadería industrial a través del modelo de integradoras están mucho más que probados, allí donde hay una macrogranja se destroza el ambiente natural con graves efectos sobre la economía local, lo que influye en la despoblación de todo el mundo rural », comentan a CERAI. «Por otro lado, la ganadería extensiva prosigue un modelo familiar que utiliza a pequeños productores, que son un pilar primordial de varios ayuntamientos rurales, es respetuosa con los animales y el medioambiente y da un producto de más calidad para todas y cada una la gente consumidoras», agregan. Finalmente, la entidad implicada con el avance rural asegura que «no cabe duda de que un futuro sostenible y digno para los que afirman los territorios rurales pasa, indudablemente, por el acompañamiento a la ganadería extensiva y las ganaderías familiares. El modelo de macrogranjas no es un futuro deseable. Esta es una polémica malintencionada en defensa de los permisos de las considerables compañías cárnicas que frecuentemente son internacionales que desarrollan escasos provecho en los ayuntamientos rurales».

Al tiempo que la despoblación del medio rural en España avanza a marchas forzadas, la ganadería industrial no piensa ninguna solución, así como detallan los datos. Este género de ganadería introduce una mayor proporción de animales por granja, pero no incrementa el número de huertas. Por servirnos de un ejemplo, la población de cerdos creció un 35% entre 2015 y 2021, al tiempo que el número de huertas ha bajado un 9%. Por otra parte, el encontronazo ambiental que generan este género de explotaciones, gracias a los purines que desarrollan, provoca que los suelos y aguas subterráneas de varios puntos del país estén contaminados por nitratos. Reportes de la Agencia Catalana del Agua o la Confederación Hidrográfica del Ebro alertan de los altos escenarios de polución de las aguas en zonas de Cataluña y Aragón, lo que provoca que en varios puntos no sea capaz para el consumo humano.

La ganadería extensiva, una alternativa mucho más ecológica

Si charlamos de las peculiaridades mucho más esenciales de la ganadería extensiva, tenemos la posibilidad de resaltar el achicado consumo de energía (por poner un ejemplo gasóleo o electricidad) para la generación de los alimentos.

Esta clase de ganadería asiste para sostener los agroecosistemas naturales y la variedad para tener un avance mucho más conveniente de los animales. Además de esto puede contribuir a achicar la erosión en tiempos áridos.

Un informe de Michele Nori para el emprendimiento PASTRES examina las políticas de europa sobre ganadería extensiva, Entretantos coopera en la traducción y difusión del archivo

En contraste a otras zonas de todo el mundo, el marco político en Europa es de entrada conveniente a la ganadería extensiva. Las políticas de la UE reconocen los múltiples valores del pastoreo y sus contribuciones en concepto de bien común, administración medioambiental y cohesión territorial. Reconociendo que estos recursos públicos no son sostenibles sin una remuneración, la UE apoya a los pastores con medidas directas y también indirectas, incluyendo las subvenciones. Estas se piensan maneras de compensación y recompensa para los productores que trabajan en zonas desfavorecidas y ámbitos de prominente valor natural.

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