els aliments de les illes balears l’agricultura i la ramaderia

  1. Dotar al campo balear de las herramientas y elementos precisos que dejen recobrarlo para caminar hacia la consecución de un mayor nivel de autoabastecimiento a todos y cada uno de los alimentos y, al fin y al cabo, de mayor soberanía alimenticia.
  2. Contemplar la producción agraria ecológica y la Agroecología como campo estratégico. Son primordiales medidas ambiciosas para llevar a cabo llegar esta clase de agricultura a los campesinos y campesinos comúnes. Si ahora hay mucho más demanda que oferta en alimentos eco frescos, piensa una ocasión para el territorio y la red social.
  3. Arrimar los alimentos ecológicos locales a todos y cada uno de los segmentos de la población por las ventajas sociales, económicos, ambientales y de salud comprobados.
  4. La regeneración de infraestructuras agrarias de escala local y cooperativas, tan dañadas en los últimos tiempos. Impulsar construcciones para la comercialización colectiva, centrales de compras y ventas, promoviendo conjuntos de consumo y canales cortos.
  5. Transgénicos NO. Llevar a cabo eficaz la declaración del Parlamento de las Illes Balears como territorio libre de transgénicos y utilizar las limitaciones que comienza la Ley Agraria.
  6. Avance de una normativa de elaboración artesana para pequeños productores y promover los obradores compartidos, como hacen otros países como Francia, para hacer más simple la salida de los modelos agrarios.
  7. Hacer más simple el ingreso a la tierra para expertos en activo y para todos los que desean ocuparse a ella. Pensamos que la agricultura es una opción alternativa válida para la gente que queden en paro en los próximos meses.
  8. Desarrollar un contrato agrario territorial que dé cobertura a la tarea que efectúan los labradores en la preservación de los recursos fondos y de los servicios ecosistémicos, alén de nuestra producción de alimentos. Los contratos agrarios son garantía para el cuidado del mosaico agroforestal, fincos de policultivo y de un campesinado de pequeña escala, diverso y biodiverso.
  9. Acompañamiento técnico a los jóvenes labradores que se incorporen a la actividad agraria, tal como a los labradores ahora instalados, para redirigirlos hacia técnicas mucho más respectuosas. De ahí que es precisa una capacitación permanente y un acompañamiento técnico continuado, real.
  10. Promover la adquisición pública responsable. En comedores de academias y guarderías, geriátricos, centros de salud públicos, debería obligarse a las compañías concesionarias de estos servicios a ingresar un porcentaje de alimentos ecológicos locales en sus menús.
  11. Utilizar políticas para la prevención de la erosión y deterioro de suelo fértil, que pasen por aumentar la materia orgánica y el cuidado de la ganadería extensiva, tan esencial desde la perspectiva de cierre de ciclos de nutrientes en exactamente la misma finca.
  12. Una fiscalidad agraria amoldada al género de agricultura y ganadería que se ejerce. Debe hacerse efectivo el principio de quien contamina paga y también internalizar los costos ambientales de modelos agroalimentarios mucho más violentos.
  13. Promover la investigación y la innovación agroecológica teniendo siempre y en todo momento como referencia los entendimientos habituales y la biodiversidad cultivada dentro y fuera de las universidades, no solo en concepto de actualizaciones agronómicas sino más bien asimismo con puntos sociales, económicos y culturales. Particular referencia a la creación de novedosas variedades de base local y raíces autóctonas, libres de derechos y adaptadas a las condiciones climáticas presentes y futuras.

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