el estado mundial de la agricultura y la alimentación 2021

ROMA – El año que acaba probó la fragilidad de los sistemas alimenticios en el momento en que se combaten a alteraciones repentinas como las observadas a lo largo de la pandemia de cóvido-19, que ha preciso un desarrollo del apetito en el planeta. Hoy en día, según nuevos análisis, mucho más de 811 miles de individuos padecen apetito.

Tres mil miles de individuos no tienen la posibilidad de posibilitarse dietas saludables, al tiempo que otros 1000 millones pasarían a engrosar las filas de quienes padecerían esta contrariedad si la crisis redujese sus capital en una tercer parte, apuntó el informe de el Estado Mundial de la Agricultura y la Nutrición (Sofa) 2021, anunciado en el mes de noviembre por la Organización de las ONU para la Nutrición y la Agricultura (FAO).

El 16 de octubre como de año en año se festeja ese día

Cada 16 de octubre festejamos el Día Mundial de la Nutrición. Este año se festeja bajo el lema «No dejar a absolutamente nadie atrás», el lema primordial de la Agenda 2030.

A lo largo del año 2021 el número de personas perjudicadas por el apetito ha incrementado. Estamos frente a una coyuntura dificultosa, donde la pandemia de la COVID-19, los enfrentamientos, el cambio climático, la subida de costes, y las desigualdades y tensiones de todo el mundo han perjudicado en buena medida a la seguridad alimenticia mundial.

Covid-19: el comercio mundial de alimentos en alerta

A lo largo de los instantes mucho más duros de la pandemia por COVID-19, la circulación de alimentos se vio singularmente perjudicada por las medidas de confinamiento en todo el mundo. En primera instancia, hubo una clara disminución en la demanda de ciertos modelos y el aumento de demanda y costes de otros. En último caso la situación desembocó en una mayor inseguridad alimenticia y la puerta de inseguridad extrema de los que exportaban sus cultivos a países lejanos, en especial los productores de frutas, verduras y otros alimentos caducos.

Pese a la relajación general, actualmente prosiguen apareciendo novedosas modificaciones por la pandemia. China, por servirnos de un ejemplo, está tomando medidas muy restrictivas que han supuesto la parálisis del puerto de Shanghái y una gran influencia en el transporte terrestre. ¿Secuelas? Menor disponibilidad de modelos, incremento de costes y gigantes cantidades de pérdida de alimentos. Lejos de allí, en especial en África, la COVID se sumó a los enfrentamientos políticos, la crisis económica y la crisis climática en un coctel mortal. Según la FAO, Etiopía, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen se convirtieron ahora en “puntos calientes del apetito”. Esta novedosa etiqueta destina a los países donde probablemente una parte de la población se enfrente a un considerable deterioro de la inseguridad alimenticia en los próximos meses, poniendo en riesgo sus vidas y medios de subsistencia.

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