cuáles son los tipos de suelos aptos para la agricultura

El suelo agrícola forma la primordial fuente de nutrición para los cultivos. De ahí que, es indispensable conocerlo y cuidarlo.

El género de suelo que existe en una explotación agraria es un aspecto fundamental para el acertado desarrollo de los cultivos, puesto que es la fuente desde la que la planta absorbe la mayoría de los nutrientes.

¿Qué es el suelo?

El suelo es la cubierta superficial de la corteza terrestre, la que se forma desde la desintegración de las rocas o de materia orgánica. Como comentamos antes, en dependencia del área donde nos hallemos las clases de lote tienen la posibilidad de cambiar.

Por servirnos de un ejemplo, si visitamos el campo lo habitual es ver un género de suelo con abundante vegetación, donde podemos encontrar árboles, pasto y quizás ciertos animales realizando vida. ¿Pero qué sucede en el momento en que vamos a la playa? Indudablemente, el ámbito es absolutamente diferente y entre los componentes diferenciales es el suelo, siendo arenoso.

¿Qué géneros de suelos hay?

Las clases de suelo asimismo se tienen la posibilidad de clasificar sabiendo su composición. Ahora, le enseñamos las primordiales especificaciones de los modelos que hay.

Clasificación de las clases de suelos agrícolas

Los modelos de tierra de cultivo tienen la posibilidad de ser clasificados atendiendo a distintas peculiaridades distintas, que en grupo nos dejarán hacernos un concepto de la calidad del suelo agrícola que nos encontramos examinando.

Una manera fácil de clasificar los modelos de suelo sería atendiendo a sus especificaciones físicas y sus especificaciones químicas. Un análisis químico de la tierra puede arrojar luz sobre ciertos datos atrayentes como tienen la posibilidad de ser el pH, la proporción de materia orgánica o el contenido de ciertos elementos químicos claves para el acertado desempeño fisiológico de los vegetales.

Suelos limosos

Esta clase de suelo es muy habitual en las camas de los ríos. Los suelos limosos se identifican por retener realmente bien el agua y los nutrientes. Pero el agua no llega a acumularse como en los suelos arcillosos. Son mucho más simples de cultivar que los areniscos y arcillosos, en tanto que combina las virtudes de los dos suelos, pero sin tener sus desventajas.

En los suelos limosos se tienen la posibilidad de plantar la mayor parte de cultivos y conseguir un desempeño altísimo, salvo los que precisan condiciones secas para lograr realizarse.

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