cuáles fueron las consecuencias agricultura de la primera guerra mundial

Los costes de los rubros agrícolas enseñaron una alta volatilidad desde principios de la década de 2000. Estos alcanzaron un pico en 2008, desde ese momento rechazaron poderosamente y se recobraron nuevamente desde 2010, consiguiendo un nuevo máximo propiciado por el acontecimiento climático de sequía histórica en USA en 2012. De manera comparativa, el periodo 2015-2019 se caracterizó, en cambio, por la recomposición de los stocks mundiales de soja, trigo y maíz, coincidente con años de costes parcialmente bajos.

Por su lado, en 2020 marcó un fuerte contraste con el lustro previo al registrar un aumento notable en los costes de los alimentos gracias a una reducción de inventario de múltiples rubros agrícolas adjuntado con interrupciones en la cadena de abastecimientos globales, producto de la pandemia de COVID-19. Además de esto, a lo largo de la cosecha 2021-2022, asimismo se asentaron acontecimientos climáticos de sequía en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, presionando en alza los costos agrícolas. A este contexto se aúna la batalla entre Rusia y Ucrania que llevó los costes de determinados alimentos hasta escenarios no vistos desde el pico de 2008 y, en ciertos casos, marcando otro máximo histórico en valores corrientes (p. ej. la soja y el trigo) como se aprecia en el Gráfico 1.

La agricultura en el planeta capitalista

Los países capitalistas prosiguieron tras la guerra con los programas de subsidios y protección diseñados a lo largo de la Depresión . Apoyaron la modernización y la mecanización de la agricultura, tal como el avance científico de métodos de cultivo. El resultado fue la radical disminución del trabajo en este ámbito y la construcción de un sistema alimenticio global.

La guerra había producido la devastación de la agricultura en Europa y en la URSS. Una sequía en 1946 redujo aún mucho más las cosechas, dando sitio a un horrible apetito. En Europa, mantiene Tauger, las crisis agroalimentarias dieron una veta de votos a los partidos marxistas. Al garantizar este fenómeno, el secretario de Estado estadounidense, George Marshall, ha propuesto en 1947 un extendido programa de asistencia, singularmente alimenticia, para la restauración de Europa. La resolución y sus secuelas construyeron el dominio agrícola y económico por norma general estadounidense en los 25 años siguientes. Tauger apunta que la política del gobierno estadounidense fue creando su primacía aun antes del plan Marshall, a través de los tratados de Bretton Woods (1944), que implicaron a 44 países y establecieron el esquema financiero en todo el mundo: Banco En todo el mundo para la Reconstrucción y Avance y Fondo Capital En todo el mundo. Esto dio a los países en apuros tanto préstamos en un largo plazo para financiar enormes proyectos como préstamos en un corto plazo para financiar sus inconvenientes inmediatos. En 1948, 18 potencias firmaron el GATT, Tratado General de Comercio y Tarifas Aduaneras, apoyando el libre comercio, salvo para materias primas agrícolas. En el acuerdo fue firmado por la mayor parte de los países del mundo.

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