conclusion de la agricultura ecologica y de la tradicional

En parte de la crónica de nuestros ancestros ​​está relacionada la agricultura, la herencia popular y cuya cultura fue medio para el sostenimiento familiar, la educación, la estabilidad del producto de adentro bárbaro de los ayuntamientos y el pilar para la paz. La globalización impulsada por la economía europea, asiática y de américa del norte, fue entre las primordiales causas de la desviación de nuestra economía latina, que medraba por nuestro potencial en la agricultura y los elementos naturales para su explotación. Más allá de que, la historia da testimonio de que nuestros ancestros ​​salieron adelante con la agricultura, donde se veía una seguridad en su economía familiar, y socia a la seguridad alimenticia brindada por nuestro campo, donde se veía en enorme abundancia a la ganadería, la yuca, ñame, maíz, berenjena, millo, Zaragoza, ají criollo, frijol, limón, naranja, mamey, guayaba, mango, guanábana, patilla, melón, flores, plantas, botánica, etcétera. Entonces sin tener las herramientas para indagaciones o adelantos en la academia para el manejo de conceptos especialistas, ellos propendían por una agricultura ecológica que el día de hoy es impulsada por el avance sostenible, donde es mínima la utilización de agroquímicos que encarecen los costos de producción del campesino clásico y también impacta en el recurso suelo.

Esta agricultura clásico asistió en buena medida a producir una economía permanente ahora limitar los impactos sobre el ámbito con unos agrosistemas equilibrados, biodiversos y una producción con un ambiente natural, puesto que la arborización generada por los cultivos cumplían una función ecológica esencial para la biodiversidad como medio para hacer mas fuerte el carbono neutro, que no es mucho más que reducir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que es uno de los más importantes gases causantes del efecto invernadero. Indudablemente, debemos apostar en estos instantes a esta herencia ancestral sabia, cultural y popular de regresar a la agricultura clásico, que crea adelantos y novedades sociales, económicas y ambientales en la línea de avance hacia la sostenibilidad de nuestros ayuntamientos.

Agricultura ecológica, no en todos los casos la opción mejor

 2 nuevos análisis cuestionan las ventajas para la biodiversidad y el potencial para dar de comer a la raza humana

 La agricultura ámbito y la salud, pero ¿podría dar de comer a toda la raza humana? Múltiples estudios científicos demostraron que la agricultura ecológica incrementa la cantidad y pluralidad de especies. No obstante, 2 indagaciones recientes matizan la llegada de sus provecho para la biodiversidad y cuestionan su capacidad para abastecer a una humanidad en pleno apogeo. Los usuarios son fundamentales en esta cuestión, ya que de su dieta podría depender utilizar un modelo de producción u otro.

✅ Especialización vs. variedad

Mientras que la agricultura clásico se enfoca a trabajar en parte importante con monocultivos continuos y una base genética angosta, la agricultura ecológica apuesta por la rotación complementaria y el policultivo. En este sentido, esta última busca la variedad de las especies, sabiendo su relevancia en el avance de un sistema coche sustentable.

En el término de agricultura clásico se contempla la naturaleza como un recurso a servicio de la producción alimenticia al tiempo que la agricultura ecológica respeta la utilización de estos elementos y también procura imitar los ecosistemas naturales para promover una producción sostenible a lo largo de todo el desarrollo. Por poner un ejemplo, en vez de acrecentar el riego, se quiere progresar las condiciones del suelo para acrecentar la retención del agua.

Estimula la composición, la fertilidad del suelo y la existencia de microorganismos ventajosos para los cultivos

La base para conseguir unos buenos desempeños agrícolas es un suelo fértil y con buena composición. Las prácticas de cultivo agroecológicas, en las que se reemplazan los agroquímicos de síntesis por artículos biológicos y enmiendas orgánicas, benefician la prosperidad de los suelos.

En comparación con la tierra tratada solo con modelos químicos, un suelo abundante en materia orgánica aportada a través de enmiendas puede no solo albergar un número diez ocasiones superior de bacterias útiles, sino más bien además de esto sugerir una variedad considerablemente mayor.

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